martes, 26 de junio de 2012

Estacional en Parque de Estudio y Reflexión

Ayer celebramos el cambio de estación....













En los antiguos mitos griegos a los solsticios se le llamaban “puertas”, la puerta de los hombres correspondía  al solsticio de verano y la de los Dioses al solsticio de invierno. 
Para los chinos el Yin Yang, es  la representación de la energía, y no deja de ser una representación de la naturaleza, el punto máximo de luz es el solsticio de verano y es el punto de máximo yang, al que se asocia el calor, la actividad, la expansión, la plenitud y el fuego. 

Los mayas veneraban cada cambio de ciclo. Una amiga contaba que, como tradición, el día del solsticio,  la gente acude vestida de blanco a los sitios arqueológicos mayas, porque tiene la creencia de que absorben energía positiva que les fortalece y renueva.





Desde hace mucho tiempo los humanistas acostumbramos a celebrar las estacionales. Para nosotros, igual que para las distintas culturas,  la estacional no solo representa el cambio de estación, es un momento para hacer balance de nuestras actividades y proyectar nuestro trabajo para los próximos meses.

Nuestros parques, construidos por nosotros mismos pensando en esta  generación y en las próximas generaciones, son espacios abiertos de estudio y reflexión para profundizar en nosotros mismos y favorecer el afecto, la no discriminación y la reciprocidad en el trato con los demás.
Aspiramos a que desde ellos surjan los mejores sentimientos en uno y fuera de uno, que nos ayuden a profundizar en lo mas sagrado de los otros y de nosotros mismos.






La situación actual del mundo, cada vez más turbulento y aturdido, hace que nuestros Parques, como remanso inspirador, sean más necesarios que nunca.
Desde hace muchos años venimos hablando de la situación de crisis que se estaba gestando y hoy los tiempos nos están dando la razón. Esta crisis más que del sistema es de las personas, del sistema de creencias y valores.
Nosotros buscamos la recomposición del tejido social a nuestro alrededor y también la construcción de un nuevo paisaje en nuestro interior.