jueves, 11 de abril de 2013

Las gafas del sistema (primera parte) : Los desechados


Narrador
Aquel jueves pasó algo que cambió mi manera de verme a mi mismo y a los demás, hubo un antes y un después. Antes de que sucediera lo que sucedió, aparentemente todo era “normal”. Los agentes del “Comité para la Normalización e Higiene Ecológica de los Humanos” tenían prevista su inspección rutinaria en la Plaza. Como antes de cada inspección, todos estábamos inquietos, cada uno pensando en su particular evaluación y en la de los mas cercanos. Últimamente el porcentaje de caducados se había elevado al 40 por ciento de las inspecciones, y los agentes eran cada vez mas implacables. El cálculo que hacía yo mismo sobre mi situación era favorable para hoy, pero cada vez más dudosa para las próximas ocasiones.  A medida que pasaba el tiempo las probabilidades de obtener prórroga eran menores.
(En estas divagaciones andaba yo cuando aparecieron lo agentes en la plaza. Eran tres, caminaban con movimientos automatizados e inexorables. A la cabeza de ellos estaba el famoso agente Smith,  el más temido entre todos los agentes, del que decían que  había retirado de la ciudadanía plena a  miles de personas. Implacable y metálico, se acercaba a nosotros rápidamente. Detrás de él dos de sus sicarios, que notoriamente imitaban a su líder.  Los tres iban vestidos con trajes y gafas oscuras, los dos ayudantes iban cargados, uno con un ordenador portátil de ultima generación, el otro con el escaner de reconocimiento para leer los códigos de barras que identificaban a  a cada ciudadano.)

En la plaza todos nos habíamos preparado para la ocasión, intentando dar la mejor impresión. Una mujer se apresuraba a colocarse la ropa y se miraba en el espejo por última vez.  Un grupo de hombres se levantaban de sus sillas y se erguían lo más que podían.  El vehículo contenedor estaba aparcado cerca, listo para llevarse a todos los que no cumplieran los requisitos de la ciudadanía plena. Los requisitos eran variables y arbitrarios pero se resumían en tres: tener dinero, tener pasta y tener guita ( o en su defecto tener mucha, muchísima pasta). Si cumplías estas condiciones podías estar seguro., si no, estabas en el aire.
(Entraron y se colocaron en una posición estratégica en el centro del espacio, cada uno miraba inquisitivamente en una dirección de manera que desde donde estaban podían vernos a todos y observar nuestras reacciones,
Smith hizo una seña con la cabeza y dijo vamos, se aproximó a la mujer que se había estado colocando la ropa: los dos sicarios, Murfy y Jones le siguieron. Cuando comprendió que ella era la elegida, la mujer se quedó paralizada. Dos hombres que estaban cerca, se separaron rápidamente de ella, como si pudieran contagiarse de algo. )
Cuando estuvo a menos de  un metro de distancia, Smith  la miró fijamente a los ojos, y lentamente pronunció las palabras conocidas:
 

Smith :
Señora por favor, muéstreme su cartilla de la Inspección Técnica de Humanos
La mujer  sacó de su bolso una cartulina y  extendió su brazo para entregársela.
Smith la tomó y se la dió a uno de sus ayudantes y sin dejar de mirarla preguntó
Smith:
¿Qué datos tenemos de ella?
El ayudante alargó el escaner y lo pasó por encima del código de barras que la mujer tenía pegado en el brazo.  La máquina emitió un sonido agudo y el segundo ayudante consultó la pantalla de su portátil.
Jones:
Su nivel de consumo es bajo, compra productos de marca blanca y se desplaza a pie para no gastar. (en la pantalla aparecen unos yogures del dia y unas zapatillas)
Smith:
¿Y cual es su nivel productivo? respondió Smith.
Murphy:
-Los datos  dicen que no contribuye al circuito productivo. Hace dos meses ha  sido rechazada por la última empresa para la que trabajó.
Smith meneó la cabeza y se ajustó las gafas, dejó de mirar  a la mujer y se dirigió de nuevo a Jones.
-: Proceda Jones.
Jones sacó un cartel de su gabardina y se acercó a la mujer, que grita, Nooo,
Mujer1 :
Noooo, siempre he sido una fiel creyente del Sistema, no me hagan esto por favor.
Pero Jones, insensible a la queja  le colocó el humillante cartel, pasando una cuerda por encima de su cuello. En el cartel, para que todo el mundo pueda verlo se lee Desechada.  
Jones y Murphy agarraron a la mujer por los brazos y la llevan al vehículo contenedor. Mientras una música atronadora suena y Smith ejecuta un ridículo baile, que parece mostrar una alegría insana. Los movimientos mecánicos de Smith se hacen cortos y rápidos y se desplaza lateralmente de derecha a izquierda y de delante atrás para terminar en el mismo punto donde comenzó su danza.
Cuando Jones y Murfy regresaron, la música cesó y los tres quedaron inmóviles exactamente igual que antes de inspeccionar a la mujer .
 De nuevo miraron a su alrededor y Smith se rascó la barbillla,  pensando evidentemente, quien será el siguiente. Con movimientos muy exagerados, giraba el cuello de un lado a otro, hasta que de pronto paró el movimiento del cuello y lo estiró levemente en dirección a una presa. Se ajustó las gafas enfocando la visión en dirección a una joven. Se quedaron de nuevo los tres paralizados y de pronto Smith se puso en movimiento en dirección a él  seguido de los dos sicarios. En pocos pasos estuvo a menos de un metro de distancia y se detuvo delante de élla.
La joven, igual que la mujer, quedó paralizada con los ojos como platos al ver frente a él al mítico Smith.
Después de un breve silencio, la joven se atrevió a romperlo:
Mujer 2:
Hola señor Smith, soy admiradora suya, mire mi pegatina.
La joven abre su chaqueta y muestra que en el pecho lleva una pegatina con el logo Yo amo a Smith, acabemos con los parásitos.
Smith sonrió  y acercó su cara a la del joven diciendo:
Smith:
Muy biieeen, muy bieeen, esa es la actitud.
Narrador:
Por un momento Smith casi me pareció humano, pero….
Smith echó rápidamente la cabeza para atrás y dijo:
Smith:
No soy tan fácil amiguita, no he desechado a miles de humanos caducados haciendo caso a las que intentan engatusarme. ¡¡Jones, adelante con la inspección!!
Jones se acercó y repitió el proceso de pasar el escaner por el código de barras.  En el ordenador de Murphy aparecieron un móvil de bolsas de patatas fritas, ropa de segunda mano, plátanos y naranjas y chucherias y un ordenador
Murphy se acercó hasta Smith, y le habló muy cerca de la oreja, como si no quisiera que otros le oyeran.:
Murphy:
Oye Smith, esta mujer tiene un nivel de consumo de energía muy alto y no ha pagado a la compañía, debe tener pirateadas la luz, el gas y las conexiones a la red para no pagar.
Smith reaccionó como si hubiera recibido una descarga de electricidad, se  irguió y echó la cabeza para atrás y emitió un grito muy agudo al estilo de Bruce Lee. Tomó a la mujer por los hombros y dijo:
Smith:
¿creías que podrías escaparte de nuestro control?
La joven estaba muy asustada, apenas podía hablar, tartamudeaba:
Mujer 2 :
No, no, no, perdóneme señor Smith, yo no quería, no quería hacerlo, ya lo sabía… es que no tengo dinero..  iba a conseguir un trabajo esta semana.. es seguro….
 Smith  soltó a la joven y la miró con desprecio:
Smith:
Exacto!!  no tienes nada, no produces nada, no nos eres útil y además estás consumiendo, y lo peor eres desobediente, un peligro social insoportable,  hay demasiados como tú
Jones  y Murphy  lo agarraron, le pusieron el cartel de desechado, y lo llevaron al contenedor donde estaba la mujer. El joven intento resistirse pero fue inútil: los dos sicarios le agarraron más fuerte y le zarandearon insultándole.
Mujer 2:
Nooooo, no he hecho nada, no quiero que me desechen, por favor, ayudaaaa

Murphy y Jones:
Vamos no te resistas, estate quieta