lunes, 5 de noviembre de 2012

El Partido Humanista apoya la huelga general del 14 de noviembre

Madrid, 5 de noviembre de 2012.

El Partido Humanista llama a la participación en la huelga general y en la
movilización convocada para el 14 de noviembre en todas las ciudades.
Los humanistas coincidimos en que hay motivos de sobra para la protesta; casi seis
millones de parados, más de 500 desahucios diarios y millones de personas en situación
de pobreza y exclusión social. A pesar de ello, el Gobierno de Rajoy continúa con los
recortes de los derechos básicos de la población; desmantela la sanidad y educación
públicas, suprime derechos laborales, ignora las libertades de expresión y manifestación
y reprime las protestas cada vez más generalizadas. La última guinda, la reforma de la
Justicia, consagra que sólo los ricos tendrán posibilidad de solicitar su amparo.

La actuación económica de este Gobierno, ha consistido básicamente en favorecer
una gigantesca transferencia de los recursos del país para sostener a los bancos.
Primero para tapar los agujeros que generaron con sus maniobras especulativas y
después para pagar los intereses de una deuda que justamente está en manos de ellos
mismos. Vivimos en un casino de opereta donde la bola de la ruleta está trucada y
un “croupier” sin gracia canta siempre la misma cantinela: ¡Todo para la banca!
Los humanistas afirmamos que no hay ninguna salida en esa dirección. La situación
se irá haciendo más conflictiva para el conjunto de la población y para cada individuo.
Este sistema ya ha fracasado irremediablemente. Y también los modelos y creencias
en que se apoyaba: el dinero como valor central, el individualismo, el pragmatismo, la
obediencia a lo establecido. Pero una huelga general, o cualquier otro tipo de protesta
o intento de transformar la sociedad no irá muy lejos si no se apunta a un nuevo
paradigma: considerar al ser humano como valor central.

En las circunstancias actuales, esto significa priorizar una salud y una educación
públicas, gratuitas y universales frente a la desigualdad actual, devolver al pueblo el
poder de decisión que le ha sido negado construyendo una democracia real desde la
basada en las unidades vecinales, equilibrar la relación entre capital y trabajo mediante
la participación de los trabajadores en los beneficios y en la toma de decisiones de la
empresa, crear una banca pública sin intereses que elimine la especulación y la usura del
capital financiero que se adueña de personas, empresas y países, promover un proceso
de desarme progresivo y proporcional que suprima completamente las armas nucleares
y cuidar el medio ambiente mediante el desarrollo de energías renovables.

No podemos esperar que los que generaron esta situación nos saquen de ella.
Ellos son parte del problema y no de la solución. Es el momento de los pueblos y
de los individuos que trabajan diariamente para construir un futuro diferente, que
anónimamente ayudan a construir los conjuntos humanos capaces de hacerse cargo de
la situación. Ahora es posible crear un nuevo tejido social y un nuevo vínculo entre las
personas, y construir algo nuevo.

Para ello cada uno deberíamos preguntarnos si queremos vivir y en que condiciones
queremos vivir
, y que estamos dispuestos a hacer para conseguirlo. Es esa
posibilidad de elegir entre condiciones la que nos define como seres humanos y no
como máquinas o instrumentos de las elecciones de otros.