lunes, 10 de abril de 2017

Muchos niños de altas capacidades son diagnosticados con TDAH



La mente de los niños superdotados o de altas capacidades es hiperactiva por propia naturaleza, necesita continuamente actividades nuevas para aprender y experimentar cosas nuevas. Muchos pacientes, tanto niños como adultos,  me preguntan incluso qué pueden hacer para dejar de pensar, para parar “el molinete”.
También es una mente más rápida. Un niño superdotado puede terminar antes los trabajos y después comenzar a molestar o a demandar atención, o directamente pasar de hacer los trabajos de clase porque le aburren y su motivación es mínima, escuchando repetición tras repetición de lo que ya conoce, quizás incluso desde antes de comenzar el curso.
En esa situación de falta de motivación, o aburrimiento, también puede desconectar y encerrarse en su mundo, en sus pensamientos, dejando de prestar atención a la clase, no apuntando los deberes cuando tiene que hacerlo, o simplemente olvidando hacerlos después pues no tienen el menor interés para él.  Una característica típica de los superdotados es la gran capacidad de abstracción, de aislarse concentrándose en su propio mundo, y suele ir muy asociada también a ser bastante despistados.
Si nuestro chico además tiene un carácter activo, y le exigimos estar sentado y aburrido sin nada que hacer durante  las clases, existen muchas probabilidades de que se ponga a hablar, a molestar a sus compañeros, o a moverse buscando algo que le interesa más y que le ayude a distraerse, actitudes que pueden llegar a considerarse molestas por el profesor, y ser calificadas como comportamiento disruptivo durante las clases.
Si analizamos las preguntas de un cuestionario típico para profesores, la mayoría de los alumnos superdotados que no están recibiendo la educación que necesitan podrían ser identificados positivamente como casos de TDAH: 
1.       No acaba las tareas que ha empezado 
2.       No puede concentrarse o prestar atención durante mucho tiempo
3.       No puede permanecer sentado, no está quieto o es hiperactivo
4.       Inquieto
5.       Sueña despierto o se queda como “ausente” 
6.       Impulsivo, actúa sin pensar
7.       Dificultad para seguir instrucciones 
8.       Habla sin esperar su turno  
9.       Es desorganizado en sus trabajos 
10.     No presta atención, se distrae fácilmente
11.     Habla demasiado
12.     No hace las tareas que se le asignan

Nuestra experiencia es que continuamente acuden a nuestra consulta en El Mundo del Superdotado niños muy inteligentes, diagnosticados y/o medicados para el TDAH. En un 90% de los casos su comportamiento durante las pruebas, muy motivadoras y variadas, es de total atención y concentración, y no se mueven de la mesa durante el tiempo de realización de las mismas.  Si un niño superdotado está interesado en lo que hace, le divierte lo que hace, está motivado por lo que hace, no molesta, no interrumpe, no desconecta y su comportamiento es totalmente adecuado. No sufre TDAH y no necesita medicación, lo que sufre es aburrimiento y desmotivación durante las clases porque necesita educación especial.

Nuestro consejo para los padres cuyos hijos son muy inteligentes, es que antes de medicar soliciten una evaluación intelectual. Según nuestra experiencia, niños con cocientes intelectuales a partir de 120, que ya podríamos considerar de altas capacidades aunque no sean superdotados, ya tienen una edad mental muy superior a la de sus compañeros y se aburren y desconectan también durante las clases. Estos niños no necesitan medicación, lo que necesitan en un estilo educativo diferente que les motive para estar atentos durante las clases, y estar con alumnos con su misma edad mental (aceleración de curso).

También es necesaria, en la mayoría de los casos, una mayor atención por parte de sus padres, aprendiendo a trabajar correctamente con los niños normas y límites. Pero si como padres,  si no disponemos de tiempo y preparación para asumir la educación de un niño muy inteligente y con comportamientos diferentes a lo normal, lo más recomendable es solicitar el apoyo de especialistas que nos puedan orientar para mejorar su educación sin necesidad de recurrir a una medicación que podría ser innecesaria y con efectos impredecibles a largo plazo.

Carmen Sanz Chacón
Neuropsicóloga Clínica Experta en Superdotados y Altas Capacidades

www.elmundodelsuperdotado.com