lunes, 14 de diciembre de 2015

Todos somos inmigrantes

Con la historia en el corazón, todos somos migrantes


Esta hermosa frase aparecía en la síntesis que preparó la Secretaría de Migración y Cooperación Internacional de sus trabajos realizados durante dos años estudiando la situación de cooperación internacional, refugiados, legislación y derechos en los distintos países europeos. Dicha síntesis se presentó en el Foro de la Internacional Humanista en Lisboa en el año 2006.
Distintos compañeros realizaron el estudio sobre la situación de los inmigrantes en Francia, Bélgica, Alemania, Italia, República Checa, Portugal y España. Se recopiló muchísima información y con toda ella se vio la tendencia que llevaba el Sistema en su dirección contra los derechos humanos. 
Puedes ver la síntesis en vídeo aquí.


Hoy, casi 10 años después esa tendencia se acentúa:
La situación de los refugiados es francamente desesperanzadora, debido a los escasísimos recursos que se emplean en su cuidado. Hoy incluso se dan situaciones tan surrealistas que algunas personas que habían solicitado su condición de refugiados han decidido retirar dicha solicitud debido a no poder soportar interminables esperas (muchos meses) y además sin posibilidad legal de, durante la espera, poder encontrar algún trabajo para ganarse la vida. 
Como muestra puede descargarse aquí el informe de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado).

En lo que respecta a la Cooperación Internacional, la situación no ha mejorado en absoluto. En muchas ocasiones la “cooperación” se daba vinculada a compras de materiales a empresas españolas, resultando así en el aumento de la deuda del país ayudado (paradójico!?).
Ahora además el estado español dispone de “herramientas financieras” para colocar el dinero en fondos de inversión gestionados privadamente (por empresas especulativas). Estos fondos pueden inyectar este dinero en cualquier proyecto que considere adecuado, aunque se atente contra los derechos de las poblaciones. Por ejemplo, puede verse aquí el caso de Feronia. 

Ir a la raíz de los problemas

Los flujos migratorios se dan porque las personas buscan mejores situaciones vitales, ya sean arrastrados por razones económicas, por guerras o persecuciones por diferentes motivos (religiosos, políticos, ideológicos,…). En definitiva, hablamos de diferentes situaciones de violencia que se ejercen sobre estas personas (cuyo único error fatal es haber nacido en una u otra parte del mundo).
En muchos casos, desde las instituciones españolas, no sólo no se ayuda a solucionar las situaciones de violencia en los países de origen, sino que además se generan nuevas causas de sufrimiento social, imponiendo condiciones, implantando empresas monopólicas, invadiendo y bombardeando países.

Es decir, no sólo es necesaria una intervención en los países, sino que además hay que hacerlo desde una ubicación verdaderamente humanista
¿Qué posturas se pueden tomar ante el sufrimiento y dolor ajeno? Tanto en el orden personal, como en el institucional, y simplificando por no enturbiar el diálogo, básicamente hay tres posiciones:
  • Mirar hacia otro lado, como si no fuera con uno la cosa.
  • Aprovechar la situación para el beneficio propio.
  • Oponerse activamente a las condiciones que generan dicho problema.

Desde humanistascarabanchel entendemos que la única respuesta coherente es la tercera. Si uno opta por esta oposición activa hay mucho por hacer. Como dijera Silo, el 4 de mayo de 2004 respondiendo a la pregunta de ¿qué hacer para acabar con la violencia?:

Yo digo que en el orden internacional, todos los que están invadiendo territorios deberían retirarse de inmediato y acatar las resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas.

Digo que en el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.

Digo que en el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.

Digo que en el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando un vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia.


Lo que hay que hacer

Ponte en contacto con nosotros en esta web (www.humanistascarabanchel.es) o a través del correo electrónico (desarmecarabanchel@gmail.com) para participar de las reuniones y para ayudarnos en la formación de un movimiento social capaz de influir y presionar para revertir esta situación.