jueves, 3 de diciembre de 2015

Existe un sobrediagnóstico de TDAH : la visión de una trabajadora del Centro de Atención a la Infancia de Carabanchel

Julia García Urrutia es educadora social del Centro de Atención a la Infancia (CAI) 8 de Carabanchel.

Julia muchas gracias por atendernos, ¿puedes explicarnos cuál es la función del CAI?
La función del CAI es por un lado evaluar la situación en la que se encuentran niños que en los que hay algunos indicadores de riesgo social, o incluso preocupación de que pudieran estar en desamparo, es decir, niños que en sus familias viven en situaciones complicadas, desde maltratos físicos, abusos sexuales, negligencias, y bueno todo lo que se considera un maltrato hacia los niños. Nuestra función es, por un lado evaluar cual es la situación y por otro lado, intervenir con las familias para que, en la medida que se pueda, revertir la situación y que mejore la dinámica familiar o las dificultades que se hayan detectado.

¿Y cuál es vuestro radio de acción? 
El distrito de Carabanchel. Hay un CAI en cada distrito de Madrid.

¿Conocéis y habéis tenido experiencia con menores diagnosticados con TDAH? 
Si que tenemos es muchos niños que están diagnosticados con TDAH. En muchas de las familias que nos llegan para trabajar los niños están diagnosticados y están tratados en salud mental. A veces nosotros somos los que detectamos algún trastorno o consideramos que hay alguna dificultad y lo derivamos a salud mental. Y el porcentaje es alto.

¿Cuál es vuestra experiencia en el trato con ellos? 
Los niños que vienen al CAI que tienen diagnostico de TDAH normalmente son niños que tienen conductas disruptivas en el colegio, que presentan muchos problemas de conducta, tanto en el colegio como en casa. Pero consideramos que muchos de estos niños en realidad tienen una sintomatología que responde a la situación familiar que tienen. Es muy difícil distinguir hasta que punto hay una situación neurológica que justifique que tiene TDAH o simplemente es una respuesta adaptativa al medio en el que está viviendo. No siempre coincidimos con los diagnósticos de salud mental aunque los respetamos. Son dos ámbitos diferentes. Nosotros no tenemos siquiatras, tenemos algunos compañeros que son psicólogos, pero no tienen capacidad para diagnosticar, no está entre sus funciones. Por lo tanto cuando hay un caso de salud mental, hay que derivarlos a salud mental.

¿Pero les comentáis vuestros puntos de vista?
Si, tenemos coordinación y tenemos varios espacios de encuentro. Sobre todo con los trabajadores sociales de los centros de salud. Muchas veces se establecen líneas de acción conjunta y se trabaja conjuntamente. Pero no cuestionamos sus decisiones, ellos tienen un ámbito de trabajo y si ellos han hecho unas pruebas y han determinado que ese niño tiene TDAH, pues ya está. ¿Habéis estudiado lo que está sucediendo con los incrementos de diagnósticos de TDAH? Si, hace poco hicimos un cuestionario interno en centros de atención a la infancia que gestiona la empresa grupo 5, que incluyen varios CAIs de Madrid. Observamos que entre los niños y niñas con los que trabajamos hay un 20% con problemas de salud mental y dentro de ese 20% el 32% son diagnósticos de TDAH. Es una proporción muy alta en comparación con la media de la población general. Esto es lo que nos lleva a reflexionar y sospechar la relación de estos niños con las dificultades a nivel psicosocial que viven.

¿Los síntomas del TDAH son similares a los que reflejan las situaciones de dificultades de tipo psicosocial?
Si. Los síntomas de irritabilidad, dispersión, hiperactividad cinética, la falta de concentración, la falta de capacidad de atención, cuando hay una situación de violencia, de negligencia o de desconcierto en los niños son síntomas que aparecen claramente. Es difícil distinguirlos. Incluso muchos de estos síntomas se confunden con lo que se llama estrés postraumático. Muchas veces los síntomas de ansiedad y de depresión en los niños se materializan a través de la rabia, de la ira, del enfado, del moverse, de no centrarse, de estar haciendo cosas. Entonces muchos de estos niños que en clase dan muchos problemas, a lo mejor, no digo que sea así, pero a lo mejor más que un TDAH puedan estar respondiendo a una situación traumática que estén viviendo en su casa. En mi opinión hay un porcentaje pequeño de niños a los que les encaja un diagnostico de TDAH y a los que la medicación puede serles útil y puede ayudarles, incluso aunque la causa tuviera que ver con cuestiones sociales o cuestiones de lo que está viviendo en casa. Pero hay otro porcentaje que creo que no encajan en ese diagnostico y creo que cada vez más hay un sobrediagnóstico. Desde que empecé a trabajar hasta ahora, veo que va aumentando cada vez más el diagnóstico de TDAH. Y a veces hasta me da la sensación de que en salud mental no tienen tampoco otras herramientas. No se hasta que punto no sólo es responsabilidad de los de salud mental. Cuando no tienes herramientas a nivel de personal, para hacer otro tipo de terapias, para intervenir, a nivel grupal, familiar, si no tienes recursos, ¿qué puedes hacer? Pues ver al niño cada 15 días, cada 20 días, y calmarle un poquito con una medicación, que le calma un poquito. Es como un parche, que en algunos casos puede funcionar, pero en muchos realmente no funciona. A medida que va creciendo el niño llega un momento en que cuando es adolescente empieza a decir que no se lo quiere tomar, deja de tomarlo y no se advierte una diferencia muy llamativa, entre que la tomara y no la tomara. En los colegios también pasa mucho que al personal docente le tranquiliza pensar que el niño tiene un tratamiento y a veces yo creo que también les sirve, en casos concretos. Pero les permite además hacer una valoración psicosocial del niño para poder incluirles en los programas de integración. Hemos tenido algún caso en el que el diagnostico de TDAH permite dar algunos apoyos específicos a un niño que es verdad que los necesita pero si no tienen un diagnóstico no pueden darle esos apoyos. Esto también tiene que ver con los recortes, con los equipos cada vez mas saturados, todo es una cadena.

¿Y de la medicación y de sus efectos, que piensas?.
Hay algunos niños que si que les ayuda a centrarse y a tranquilizarse lo que pasa que si luego el contexto familiar es demasiado disruptivo o demasiado desestructurado, no es suficiente. Pero la realidad es que no tenemos un contacto con los niños tan prolongado. Eso lo ven más en los colegios. Yo te puedo decir lo que nos dicen los niños, que a veces se quejan de que les atonta un poco o de que les da dolor de cabeza. Los que más refieren lo que sucede con la evolución de los niños son los colegios. Cuando empiezan a ser tratados suelen decir, “¡ah, pues está mejor la cosa!” Pero pasado un tiempo, empieza otra vez a funcionar igual. Hay un momento en el que todo el mundo se ilusiona, “¡hay un diagnóstico! ¡tenemos la solución!”, pero luego el chico va otra vez…