martes, 23 de abril de 2013

Diálogo con Hans Ndongo y Hu-Ying García : microcuento sobre la banca



Se que no me creeréis, pero tengo que contároslo. Mi reputación ya esta bastante desacreditada y esto será la gota que colme el vaso. Lo sé. Pero la esperanza que he sentido me impulsa a compartirlo con otros  Vamos al asunto sin dilación. Hoy al salir de mi casa, me he encontrado con dos extrañas personas que dicen ser estudiantes de historia provenientes del futuro. Hablan una mezcla rara de idiomas que sorprendentemente cualquiera puede entender sea cual sea su lengua, y visten ropas multicolores de tejidos desconocidos que cambian de color según sus emociones. Todo su cuerpo parece contraerse y expandirse de acuerdo al momento que viven. Me han dicho que se llaman  Hans Ndongo y Hu-Ying García. Según la expresión que adopten, parecen provenir de distintos continentes, pero aseguran que son madrileños. Son muy estudiosos, y están escribiendo su tesis sobre la sociedad humana en los inicios del siglo XXI, y me han pedido que les lleve a conocer un poco nuestro mundo. Todo ha sucedido en un paseo. Primero pasamos delante de un hospital y preguntaron, ¿esto que función cumple?, y se lo expliqué, luego delante de una escuela y pasó lo mismo. También quisieron saber para que sirven las fábricas, los comercios,  las universidades, el arte, las religiones, los deportes… A todo asentían complacidos, y encontraban el antecedente de lo que conocían en su tiempo
Por ultimo les mostré un banco, y también preguntaron, y ¿esto que es? con tantos mármoles y maderas nobles, parece algo muy importante... Intenté describir que es un banco y a que se dedica, a las hipotecas, los créditos, los tipos de interés,  los mercados financieros, la especulación con materias primas, el flujo de capitales internacional, y todo ese mundillo que la verdad siempre me ha repugnado.
Aaaah ya, exclamaron, habíamos estudiado acerca de esto, en la asignatura de prehistoria de la humanidad, pero no los llamamos bancos, les llamamos fabricadores de cagadas,  era un mecanismo de dos direcciones, por un lado succionan los recursos a  la gente y por otro fabrican desastres, dejan cagadas. Cagadas como las que están pasando ahora aquí, embargos, desempleo, explotación económica, falta de futuro…
Hu-ying García estaba entusiamado, su cuerpo de ampliaba y contraía velozmente, y sus vestidos pasaron del azul al naranja y al blanco resplandeciente, feliz por su hallazgo arqueológico. ¿Podemos llevar uno de ellos para que la gente de nuestro tiempo los conozca?, es un poco fuerte para los niños, porque podrían sufrir nauseas o vómitos, pero hay que hacer que se conozca bien todo esto, es que cuando pudimos desmontarlos nadie quiso quedarse con algun recuerdo de ellos, y ahora hay un total desconocimiento de cómo eran físicamente.
Claro les dije  ¿solo uno os queréis llevar?
Si si, solo uno, no hay que abusar es para que vean como eran las cosas en la Prehistoria.
Y se fueron, se llevaron el banco de la esquina de mi casa. Se llevaron mi banco y mi hipoteca. Yo me quedé preguntándome como podría acelerar el proceso histórico hasta llegar al momento en que los bancos ya no serían nunca mas los amos del mundo, y dejarían de verse sus cagadas en todas las esquinas del planeta.. Y tambien quiero un traje que cambie de colores como el de Hu-Ying, ¡que coño!.